La Cerveza y su Historia

 

Los orígenes de la cerveza se pierden en la noche de los tiempos entre historias y leyendas.

El dato más antiguo que poseemos hasta ahora es de hace 6500 años antes de Cristo, cuando empieza a desarrollarse la agricultura y un modo de vida más sedentario (será entonces, cuando se desarrollan las primeras barrigas cerveceras).

 

Las leyendas del antiguo Egipto atribuyen su origen al capricho de Osiris. Numerosos antropólogos aseguran que hace cien mil años el hombre primitivo elaboraba una bebida a base de raíces de cereales y frutos silvestres que antes masticaba para desencadenar su fermentación alcohólica; El líquido resultante lo consumía con deleite para relajarse. La mención más antigua de la cerveza, "una bebida obtenida por fermentación de granos que denominan siraku", se hace en unas tablas de arcilla escritas en lenguaje sumerio y cuya antigüedad se remonta a 4.000 años a. C. En ellas se revela una fórmula de elaboración casera de la cerveza: se cuece pan, se deshace en migas, se prepara una mezcla en agua y se consigue una bebida que transforma la gente en "alegre, extrovertida y feliz".

 

Los egipcios, recogiendo los métodos sumerios, elaboran una cerveza que bautizan con el nombre de "zythum", descubren la malta y añaden azafrán, miel, jengibre y comino con objeto de proporcionarle aroma y color.

 

Los egipcios en la antigüedad mantenían la frescura de su piel mediante la aplicación de espuma de cerveza.

 

Desde Oriente Medio, a través de los Fenicios, los comerciantes y los viajeros, por la cuenca oriental del Mediterráneo la cerveza llegó primero a las tierras de la actual Francia, Irlanda y Alemania, extendiéndose a toda  Europa.

 

Popularizado por los Galos y los Celtas el arte de fabricar cerveza se propagó en toda la Europa medieval gracias a su clima propicio para cultivar los cereales que se empleaban en la fabricación de la cerveza. Otro factor que influyó en su popularidad era su cualidad curativa; en los tiempos de las numerosas epidemias, era más segura que el agua. La cerveza europea era nutritiva, apagaba la sed, se la daba hasta a los niños, por su efecto beneficioso para el aparato digestivo. Era una bebida que complementaba la alimentación y a la vez apagaba efectivamente la sed producida por el consumo de la carne, que se  salaba en exceso para su conservación.

 

Hipócrates, el célebre médico griego, recomendaba recetar la cerveza por sus propiedades de calmante suave, que apaga la sed, facilita la dicción y fortalece el corazón y las encías.

 

Y si entre los romanos y los griegos fue considerada una bebida de la gente llana, los pueblos del norte de Europa festejaban con cerveza las fiestas familiares, las solemnidades religiosas y los triunfos sobre sus enemigos. En la Edad Media nacería la "cerevisa monacorum", cerveza de los monjes con denominación de origen, cuyo secreto guardaba celosamente cada fraile boticario. Los monjes lograron mejorar el aspecto, el sabor y el aroma de la bebida. Entre los siglos XIV y XVI surgen las primeras grandes factorías cerveceras, entre las que destacan las de Hamburgo y Zirtau.

 

En Prusia, en el siglo XVI, las princesas empleaban la cerveza para cuidar el cutis y desarrollar el busto.

 

A finales del siglo XVI, el duque de Baviera Guillermo IV promulga la primera ley de pureza de la cerveza alemana el 23 de Abril de 1516, que prescribía el uso exclusivo de malta de cebada, agua, lúpulo y levadura en su fabricación. La auténtica época dorada de la cerveza comienza a finales del siglo XVIII con la incorporación de la máquina de vapor a la industria cervecera y el descubrimiento de la nueva fórmula de producción en frío, y culmina en el último tercio del siglo XIX, con los hallazgos de Pasteur relativos al proceso de fermentación.

 

La cerveza también puede contribuir al buen estado de nuestra salud al poseer un alto contenido en vitaminas, sales minerales, proteínas, fibras, micronutrientes y carbohidratos. Hoy en día, los fabricantes de champús incluyen cerveza en sus productos por sus propiedades suavizantes.

 

Según un estudio realizado en la Universidad de Cardiff (Reino Unido), la cerveza incrementa el colesterol "bueno", mejora la coagulación de la sangre, tiene un alto valor nutricional y favorece la digestión. Sus autores aconsejan el consumo diario de cerveza incluso a las mujeres en periodo de lactancia, dado que sus proteínas estimulan el flujo de la leche materna.

 

A día de hoy citar posiblemente las tres cervezas más caras y difíciles de conseguir del mundo, pues solo se encuentran en bares muy selectos.

 

Vielle Bon Secours

Cuesta alrededor de £ 500 (aproximadamente US $ 1,000) la botella o £ 39 (US $ 78) un vaso, y sólo la encuentras en un bar llamado Bierdrome en Londres.

 

Samuel Adams’ Utopias

Es elaborada por la Empresa de Cerveza de Boston, y lleva el nombre de las Utopías de Samuel Adán, en honor a uno de los padres fundadores de los Estados Unidos. Cuesta alrededor de US $ 100 por botella (24 onzas) o US $ 67 dólares por vaso. Se vende en botellas de cobre que parece ser el que utilizan para elaborar las calderas de la cervecería.

 

Tutankhamen-brew

Su contenido de alcohol es el 25 %, lo que la hace la cerveza más fuerte del mundo (catalogación que se puede encontrar en el Libro  Guinness).

Su proceso de elaboración de más de 12 años es lo que le brinda un sabor único. Se dice que la producción es limitada a 8.000 botellas por año. La receta de esta cerveza sigue el método descubierto por un equipo de arqueólogos y egiptólogos de la Universidad de Cambridge, en el Templo de la Reina del Sol Nefertiti, en Egipto. Los arqueólogos buscaron la ayuda de diferentes cervecerías, y en la actualidad la cerveza se elabora en el laboratorio de Cambridge. Cuesta alrededor de US $ 52 por botella.